Fettuccine en Salsa Blanca con Pollo Doradito y Champiñones
2. Dorar el pollo para potenciar el sabor
En una sartén grande y amplia, derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva a fuego medio-alto. Esta combinación evita que la mantequilla se queme y aporta un sabor más equilibrado.
Agrega el pollo, previamente salpimentado, y cocínalo sin mover demasiado al principio. Dejarlo quieto unos minutos permite que se forme una capa dorada que intensifica el sabor. Luego, remueve y continúa cocinando hasta que esté bien dorado por fuera y completamente cocido por dentro. Retira el pollo de la sartén y resérvalo.
3. Saltear los champiñones y el ajo
En la misma sartén, aprovecha los jugos y residuos que dejó el pollo, ya que ahí se concentra gran parte del sabor. Si es necesario, añade un poco más de mantequilla.
Incorpora el ajo picado y sofríelo durante unos segundos, solo hasta que desprenda su aroma. A continuación, añade los champiñones laminados. Cocínalos a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que suelten su jugo y comiencen a dorarse ligeramente. Este proceso concentra su sabor y evita que queden aguados.
4. Preparar la salsa blanca cremosa
Una vez que los champiñones estén listos, reduce un poco el fuego y añade la crema de leche y la leche entera. Mezcla bien para integrar todos los sabores y deja cocinar a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que la salsa empiece a espesar suavemente.
Agrega el queso parmesano rallado poco a poco, mezclando para que se funda de manera uniforme. Prueba la salsa y ajusta de sal y pimienta según tu gusto. En este punto, la salsa debe ser cremosa, suave y muy aromática.